ALCAÑIZ. Tradicional y moderna

Los orígenes de Alcañiz se remontan a la prehistoria (con las pinturas del Val del Charco), vive varios momentos de esplendor en época íbera, hasta llegar a época islámica, cuando se le da su actual nombre. Rodeada  por un meandro del río Guadalope, se convirtió desde la edad media cristiana en lugar estratégico equidistante de las ciudades de influencia de Aragón, Cataluña y Valencia.

Desde la plaza de España  -bello conjunto gótico-renacentista donde se localizan la lonja gótica y el edificio del Ayuntamiento- el visitante descubrirá la ex colegiata de Santa María la Mayor, o los pasadizos que parten del nevero subterráneo recuerdo de usos pretéritos.  En lo más alto de la población  se encuentra el Castillo de los Calatravos, transformado en la actualidad en Parador de Turismo, con su Torre del Homenaje repleta de bellas y sugerentes pinturas góticas.

Alcañiz cuenta con ecosistemas y parajes naturales diversos –Las saladas, La Estanca, La Sierra de Vizcuerno,...- que el visitante descubrirá al recorrer las rutas naturales que parten desde la población; llegado el momento de reponer fuerzas encontrará donde escoger, entre una elaborada y variada gastronomía, con el Jamón y la Trufa de Teruel, el ternasco de Aragón, el melocotón y el aceite de oliva como protagonistas; y una repostería exquisita con dulces como los bollos de alma, o  las “tetas de Santa Águeda”, que harán las delicias de los paladares más exigentes.

Y para amantes de las emociones fuertes solo recordar que te encuentras en la Ruta del Tambor y el Bombo y a un paso de Motorland,  la Ciudad del Motor, donde disfrutar de campeonatos y eventos deportivos únicos en cualquier época del año.